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Mindset

El síndrome del impostor: La mentira que te mantiene pequeña

Por Lara Lawn
17 de diciembre de 2025
El síndrome del impostor: La mentira que te mantiene pequeña

Hace 3 años, estaba a punto de dar una conferencia para 200 personas. Empresarias. Directivas. Mujeres que habían pagado para escucharme.

Y yo estaba en el baño. Temblando. Pensando en inventar una excusa para irme.

"¿Quién te crees que eres para estar aquí?"

Esa voz. Esa maldita voz. La misma que probablemente tú también escuchas.

La mentira que nos contamos

El síndrome del impostor no es lo que crees. No es humildad. No es ser realista. No es "tener los pies en la tierra".

Es un código subconsciente que te mantiene pequeña. Un mecanismo de defensa que aprendiste de niña. Cuando te dijeron que no destacaras. Que no fueras "demasiado". Que el éxito era para otros.

Y tu cerebro lo grabó como verdad.

Cómo se manifiesta (y cómo te sabotea)

El síndrome del impostor no siempre grita. A veces susurra. Se manifiesta cuando:

  • Rechazas oportunidades porque "no estás lista"
  • Cobras menos de lo que vales "por si acaso"
  • No publicas contenido porque "quién soy yo para opinar"
  • Atribuyes tu éxito a la suerte, no a tu talento
  • Trabajas el doble para "compensar" tu supuesta falta

Y lo peor: cuanto más éxito tienes, más fuerte se vuelve la voz. Porque ahora hay más que perder. Más que "descubrir".

Lo que nadie te dice sobre el síndrome del impostor

Aquí viene la parte que va a cambiarte la perspectiva. El síndrome del impostor no es un defecto. Es una señal.

Una señal de que estás creciendo. De que estás saliendo de tu zona de confort. De que estás haciendo cosas que importan.

Las personas que nunca sienten el síndrome del impostor son las que nunca se arriesgan.

Pero hay una diferencia crucial: una cosa es sentirlo. Otra es dejar que te controle.

Mi método de 3 pasos para silenciar la voz

Paso 1: Nombra la voz

Dale un nombre. Yo la llamo "La Crítica". Cuando aparece, digo: "Ah, hola Crítica. Ya veo que estás aquí. Gracias por tu opinión, pero hoy no te necesito."

Suena ridículo. Pero funciona. Porque cuando nombras algo, le quitas poder. Deja de ser "yo" y se convierte en "ella".

Paso 2: Colecciona evidencia

Tu cerebro tiene un sesgo de negatividad. Recuerda los fracasos y olvida los éxitos. Contrarresta esto con un "archivo de victorias".

Cada vez que una clienta te agradece, logras algo que te daba miedo, o recibes un cumplido genuino: anótalo. Guárdalo. Reléelo cuando la voz aparezca.

No es ego. Es evidencia.

Paso 3: Actúa antes de estar lista

Aquí está el secreto que cambió mi vida: Nunca vas a sentirte lista. Nunca.

Porque "lista" es una ilusión. Un destino que se mueve cada vez que te acercas.

Las mujeres que admiras no esperaron a sentirse listas. Actuaron con miedo. Y el miedo se convirtió en confianza. No al revés.

Lo que pasó en esa conferencia

Salí del baño. Subí al escenario. Con las manos temblando. Y di la mejor conferencia de mi vida.

No porque la voz desapareció. Sino porque dejé de obedecerla.

Al final, una mujer se acercó llorando. Me dijo que mis palabras habían cambiado su perspectiva. Si hubiera escuchado a la voz, ella nunca habría escuchado las mías.

Tu turno

La próxima vez que la voz aparezca, recuerda: no es tu intuición. No es la verdad. Es un código antiguo que ya no te sirve. Y puedes elegir no obedecerlo.

Tu grandeza no es una amenaza. Es tu responsabilidad.

@laralawn
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